"Un riego controlado con precisión es fundamental para el crecimiento saludable de las plantas y una absorción óptima de nutrientes. El agua sirve como medio de transporte y favorece la fotosíntesis, la turgencia celular (turgor) y la regulación de la temperatura.
El equilibrio adecuado entre el suministro de agua y oxígeno en la zona radicular es clave para ello: un exceso de agua provoca falta de oxígeno y pudrición de las raíces, mientras que una cantidad insuficiente inhibe el crecimiento y la absorción de nutrientes.“